lunes, 28 de septiembre de 2009

¿TE ACUERDAS DE...?


Aquel tiempo, cuando las decisiones importantes se tomaban con un práctico:
De tin marín.. de do pingüé....
Cuando se podían detener las cosas que se complicaban con un simple...
"¡Contra!... ¡Contra!..."
Los errores se arreglaban diciendo simplemente:
"No vale, de nuevo... de nuevo..."
Tener dinero, sólo significaba poder comprarte una bolsa de caramelos a la salida del colegio...
Hacer un castillo de arena , podía mantenernos felizmente ocupados durante toda una tarde...
Para salvar a todos los amigos bastaba con un grito:
" Ampay me salvo con todos mis compañeros!"
Siempre descubrías tus más ocultas habilidades, a causa de un:
¿A que no te atreves?
El último que se queda es tonto!...
Era lo único que nos hacía correr como locos hasta que el corazón se nos salía del pecho.
Los globos de agua eran la más moderna, poderosa y eficiente arma que jamás se había inventado...
La palabra "GUERRA" sólo significaba arrojarse tizas y bolas de papel durante las horas libres en clase...
La mayor desilusión era haber sido elegidos al último en los equipos, en la hora de educación física o en el recreo en el colegio...
Cuando ganarse un helado era la mejor recompensa de los padres...
Y quitarle las ruedas pequeñas a la bici significaba un gran paso en tu vida.
Cuando el negocio del siglo era conseguir cambiar las figuritas repetidas por la que hacía tanto tiempo que buscabas...
Cuando ponerte una CAMISETA a modo de capa te hacía soñar y subido en cualquier escalón deseabas con todas tus fuerzas poder volar como Superman...

SI PUEDES RECORDAR LA MAYORÍA DE ESTAS COSAS Y HAS SONREÍDO... ENTONCES SIGNIFICA QUE TODAVÍA QUEDA DENTRO DE TI ALGO DEL NIÑO QUE FUISTE, NO HACE TANTO TIEMPO.

En cada adulto vive escondido un niño que no acaba de morir, que desea brillar con energías nuevas. En cada adulto vive escondido un niño. Detrás de la corbata o de la blusa, detrás de las canas o de las gafas de sol, detrás de las prisas o del espejo, detrás de la mueca de tristeza o de la sonrisa entre irónica y escéptica... permanece un niño que no acaba de morir, que desea brillar con energías nuevas.

Un niño que querría estar entre sus padres, que disfruta con la nieve, que lucha contra las olas del mar, que sueña con balones de fútbol y con galletas de chocolate. Un niño que ayuda a una anciana a cruzar la calle, que deja a un pobre el dinero que tenía ahorrado para ir al cine, que dice a mamá que sí cuando le pide que vaya a lavar los platos, que tiene los juguetes fuera de sitio pero que promete que mañana su cuarto estará “perfecto”. Un niño que piensa que los grandes son buenos, que los amigos merecen lo mejor a la hora del trabajo y del juego, que los profesores enseñan cosas importantes para la vida.

Un niño que llora cuando ve a otros niños sufrir por culpa del hambre o de la guerra. Un niño que desea la llegada de un mundo nuevo. Sin armas ni violencia, sin odios ni racismos, sin rencores que corroen el alma y matan de amargura, sin pobreza que deja a tantos niños y a tantos padres y madres sin el pan de cada día...

Un niño que también pide perdón, porque tiene sus rabietas, porque piensa mucho en “sus” cosas, porque ha dado más de un disgusto a papá y a mamá, porque ha pegado a su hermano más pequeño, porque no quiso comer el postre preparado con tanto cariño.

Un niño que sueña en ir a ver a los abuelos, o en la belleza del cielo estrellado después de una tormenta de verano, o en la fuerza de los motores de un avión moderno, o en la cigüeña que hace nidos en campanarios llenos de goteras. Un niño que desearía rezar, con las manos juntas, ante la cama, como cuando mamá le decía que hay un Dios bueno, como cuando ponía una guirnalda sobre la tumba del abuelo, como cuando aprendió que no hay flores sin que los niños eleven sus ojos al Padre de los cielos.

Un niño muy escondido, entre formalidades y protocolos, entre miradas que nos encadenan y amigos que no llegan a ayudarnos en lo más profundo de nosotros mismos. Un niño que tiene miedo de decir lo que siente, de romper con trajes fríos y con poses aburridas, de llamar por teléfono a los que ama para dejar que la vida corra nuevamente por sus venas. Un niño que está allí, dentro, deseo de vivir y de amar, soñador de esperanzas y de cielos, de cariño para dar y recibir.

Un niño que tiene todo el Amor del Padre, que ha sido salvado por el Hijo, que goza de la compañía del Espíritu Santo. Un niño que hoy, quizá, rompa perezas y aparezca, con una sonrisa limpia y un amor más fresco. “Porque de los que son como niños es el Reino de Dios” (Mc 10,14)...♥♥♥


Qué tiempos aquellos verdad? Cuantos desearíamos regresar a esa época; esos años que sentíamos que todo lo podíamos, todo lo queríamos y esas cosas que queríamos lo podíamos conseguir con una sonrisa o un llanto; esas cosas que aparentemente ahora en esta "APRETADA Y AGITADA VIDA DE ADULTO" que llevamos nos parece insignificante, todas estas simples cosas nos hacían felices, no necesitábamos nada más que un balón, una muñeca y un par de amigos(as) con los que jugábamos durante todo el día... y ahora ya ni tiempo de hacer amigos tenemos; pues chicos debemos recordar esa época y hacer amigos, debemos aprovechar en disfrutar las cosas por más insignificantes que parezcan, la vida pasa y pasa una sola vez, no da tregua, así que ¡NUNCA PIERDAS AL NIÑO (A) QUE LLEVAS DENTRO! y disfrutaremos más de la vida.

MAMA DE UN ÁNGEL 👶

HISTORIA DE MI ÁNGEL  👶 Esta es la historia de mi vida; vida que hasta casi 2 meses atrás creía perfecta, perfecta por que tengo...