¿QUÉ SIGNIFICA SER UN TRIUNFADOR?
Por Dr. Salomón Acosta Alvarado
Director Filial Iquitos
Muchas veces nos preguntamos qué podemos hacer para triunfar. Es más, vamos en busca del triunfo pensando que lo podemos encontrar fuera de nosotros. Y cuántas veces nos tropezamos por ello sin ningún resultado, llegando a renegar de nuestro destino... Tal vez sería interesante recordar un viejo relato.
Cuenta esta historia que los dioses luego de crear el universo se preguntaban: ¿Dónde podrían esconder la Verdad para que los seres humanos no la encontraran?
“Vamos a ponerla en la cima de la montaña más alta”, dijo uno de los dioses. “Seguro que allí les costará mucho encontrarla”.
“Pongámosla en la estrella más lejana”, dijo otro.
“Vamos a esconderla en el abismo más profundo y oscuro”.
“¡Confiémosla al lado más secreto de la luna!”.
Por fin, el más sabio y anciano de los dioses dijo, “No, esconderemos la Verdad dentro del corazón de los seres humanos. Así la buscarán por todo el universo, sin darse cuenta de que la llevan dentro en todo momento”.
Muchos filósofos han señalado la necesidad de buscar dentro de nosotros, ya que la felicidad o el triunfo no está en lo externo a nuestro mundo interior, lo externo no depende de nosotros y por tanto puede cambiar en cualquier momento: Un negocio perdido, una traición inesperada o quien sabe, un amor perdido. La vida está llena de intrincados caminos y sorpresas a cada instante.
Gran parte de nuestra vida, sino toda, tiene su origen en una imagen mental. Cualquier deseo primero pasa por nuestra mente, a través de ella imaginamos como podemos conseguir o disfrutar un anhelo o deseo. Lastimosamente, muchas veces esos anhelos o deseos no son de los mejores. Algunos están cargados de odio, fastidio, envidia, depresión u otras formas mentales negativas.
La educación que recibimos nos ha enseñado a trabajar sobre las cosas tangibles, concretas. Sin embargo, no todo es algo físico o material sino más bien intangible, o invisible a nuestros ojos físicos.
Esta realidad nos lleva a luchar un tanto a ciegas ya que no hemos desarrollado la facultad de ver en lo invisible, de trabajar sobre nuestros sentimientos y emociones. Cuántas veces nos hemos arrepentido de algún exabrupto o de una pasión desenfrenada. Es cara la lucha.
Ser un Triunfador significa haber alcanzado el Triunfo. Esta palabra proviene del latín triumphus, que señalaba la entrada solemne en Roma del general que había vencido en alguna gran batalla. Se la asociaba pues, a un gran éxito militar, victoria.
Hoy día lo asociamos a aquella persona que ha alcanzado éxitos en la vida, fundamentalmente económicos o de prestigio social. Sin embargo, tal vez sea más preciso entender por Triunfador a aquella persona que ha logrado un básico gobierno de sí mismo y posee una perspectiva clara sobre su existencia, es decir, ¿Qué es lo que quiere?, ¿Qué busca?, ¿A dónde dirige su vida?, etc.. O que sabe plantearse las clásicas preguntas de la Filosofía: ¿Quién soy?, ¿De dónde vengo? y ¿Hacia dónde voy?.
Un buen lema para este hombre triunfador puede ser el de una vieja enseñanza que señalaba que “no hay imposibles, sino imposibilitados”. No se refiere a la acción de un hombre lleno de terquedad, sino más bien a su capacidad de reacción frente a un inconveniente. No le corre a los problemas, sino más bien, busca soluciones viables y adecuadas. No pierde tiempo en pensamientos negativos que a nada conducen.
El secreto del triunfo está dentro de nosotros, no tenemos que arrebatárselo a nadie. Es una semilla dentro de nuestro corazón, como señalábamos al principio de estas líneas.
Es increíble pero nos pasamos la vida buscando la felicidad, el éxito fuera de nosotros, cuando en nuestro interior tenemos insospechadas y hermosas semillas de Amor, Concordia, Bondad, Generosidad, ... Dejémoslas crecer, busquemos nuestros límites y venzámoslos ... y la vida será más digna de ser vivida, porque habremos demostrado que hemos logrado conquistarnos.
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